
DORMIR
Dedicado a Nelson Gutiérrez Yánez
(10-mayo-46_11-octubre-2008)
Vuelvo renovada a nacer,
con los recuerdos lacrados
-la luminosidad del gris ya se me escapa
en medio de ventanales batidos por la aurora-
son ahora risas
somos nosotros,
son otra vez
caminos
subiendo a la montaña.
La mujer que urde su poncho en luna suave,
el varón que durmiendo la acompaña,
el río en su furia de regresos
hambrientos
que volvieron
a reclamar lo suyo,
a obtener lo robado,
montando tu a caballo
yo en cintura
vi silenciar las bocas con metralla.
Y el cielo siempre prístino
en la altura
del volcán que le mira,
y el viento revisando en su angostura
al lago de los colores crema claros;
próximos estarán
el mercado, la feria libre, la capilla de madera,
la mediagua de lata, y de plata
la cruz,
perseverante sombra de milagros
rosario de mentiras mal pagadas
cual copihues, llorando la escarcha del tiempo
esta mañana.
Cauquenes porque te vio nacer,
Talca porque allí te educaste,
Concepción
donde empezaste la batalla inicial
de todas las ideas,
un libro que al final
hoy has cerrado.
Santiago, Estocolmo, La Habana,
luego
San Pedro, paredón ya sin escarnios
Rojinegra
bandera de en nuestra aula, la mina, el campo,
las fábricas, la toma, los cordones,
la esperanza.
Matizados, revueltos
nuestros huesos de sangre despojados,
nuestras venas
picanas hoy sin dormir
cual si en derrota
las penas demoraran.
Tu juventud,
tus tres hijos, la paz del camposanto:
tus cenizas rescoldando mi espalda
bajo del bus, me das la mano, y avanzamos,
despiertos
ya sin hora
mi amigo, alumno, compañero, hermano.
Hijo mío, hay mucho por lograr:
como copihues demorados en la fronda,
Pueblo, Conciencia, Fusil,
MIR, MIR,
Nelson, mi hermano.
Marta Zabaleta, Londres, 13 de octubre 2008.