amanece
y vos con los pies fríos
y yo preparando té con limón
preguntándome en qué lugar
ha quedado la noche
ahora que todos duermen
solo mi tos
es el indicio de que aquí
hay señales de vida
pero me gusta este silencio
que hasta la cucharita en la taza respeta
mientras me sigo preguntando
si no es mucho más encantadora
esta felicidad así
que la que aparentan ellos
yo, probrecito de mí,
con tus pies fríos
el té con limón
amaneciendo un domingo
Hasta aquí llegamos Ellos y Yo REMONTANDO SOLES, reconociéndonos en la palabra. Acostumbramos pasar algún tiempo sin vernos, por eso inauguré este café de silencios en el que siempre encontraré palabras abrazadas.