
NANA PARA DORMIR A MI MADRE
A veces no recuerda
quien le llena,
los huesos
con estrellas de papel,
su taza de horas tibias.
Se queda inmovil,
en- si -misma
perdida,
como diciendo que existir
es dia terminado,
como esperando una señal
para esfumarse,
o para
desertar.
A veces no recuerda
a quien le canta
y desafina,
no recuerda la mano que la duerme,
el aire suevecito que la mece en las tardes.
Se deja estar
quieta contra las sombras que casi en el crepusculo
disminuyen los ruidos de la casa.
A veces no recuerda
a quien se ha ido
y vuelve arrepentida,
a quien le pone nombre de paises,
y hace figuras de argamasa y miedo.
Se entrampa alli,
dentro de su campana,
incierto paraiso donde reina,
donde los hijos no han crecido
y el patio
iluminado por el sol,
es una fiesta de agua.
A veces no recuerda,
cuando se desperto,
si era feliz,
si logro conocer pasiones y galaxias.
Se aburre alli
espantando,
gorriones a plumazos,
mojando el pie derecho en sus misterios,
aun por resolver.
A veces no,
a veces no recuerda.
No me recuerda.
No.
BLANCA HERNANDEZ