miércoles, 25 de enero de 2012

Prosa de Pere Bessó



EN LA SEDA DEL AGUA



Llega la época de morir y poco importa la herida de fuego o el sol de montaña, la conversión de la nieve en agua o la reducción de los ojos en cuescos de durazno, que salte de escenario en escenario la palabra nómada o quede en barbecho. No hay lugar feliz –ni siquiera apriscos de exilio- pero las hojas del silencio nacen de uno mismo: flores, sal o confeti en el funeral de la memoria. Poco importa entonces la salida del águila sangrienta de la boca del infierno.


EN LA SEDA DE L’AIGUA



Arriba l'època de morir i gens ni mica no importa la ferida de foc o el sol de muntanya, la conversió de la neu en aigua o la reducció dels ulls en pinyols de durans, que bote d'escenari en escenari la paraula nòmada o reste en guaret. No hi ha indret feliç –ni tan sols pletes d'exili- però les fulles del silenci naixen d'u mateix: flors, sal o confetti al funeral de la memòria. Gens ni miqueta no importa llavors l'eixida de l'àguila sagnosa de la boca de l'infern.


(de El gran cafetar, inèdit, 2011)


PERE BESSÓ

jueves, 5 de enero de 2012

Poema de Diana Poblet



Factor luz


Permanezco aquí, heraldo en lucha

remontando vida procuro sorprender,

trastocar,

acaso distraer por si ingresa la muerte,

ese refucilo de sombras.



DIANA POBLET

sábado, 17 de diciembre de 2011

Poema de Marcela Somoza



El llanto de la colina
esclava en el cielo
abre la piel
sobre los ojos de un pájaro ciego.

Marcela Somoza

domingo, 4 de diciembre de 2011

Poema de Cristina Castello



Inmigrantes somos en un mundo sin presente
Furor de arpas estalla en letras sin corsé
Poesía es la medida del no tiempo
Poesía es el orden de la eternidad
Poesía es alba sin exequias
Estremecimiento de lirios
Danza de campanas
Ofrenda a inocentes
Diluvio de sol


Cristina Castello

domingo, 6 de noviembre de 2011

Poema de Gabriel Impaglione



A LOS PESCADORES DE RETA


Fue tarde entonces cuando estrené los brazos.
Cuando recibí barba y bandera
las orillas estiraban
su soliloquio entre los pájaros
y no había sino huecos espumosos
en el lugar donde se multiplicaron las barcazas.
Quién sabe dónde las redes,
en qué graves mareas se hundieron los oficios.
Llegaban cegando la luz horizontal
del crepúsculo
cargados de plata refulgente,
agotados y sonrientes bajo sus sombreros.
Victoriosos burladores de arcanos marinos
llegaban a la costa montando las rompientes,
blandiendo sus puños mordidos por las cuerdas.
Allí latían revelaciones de ultramar,
se narraba la gran ciudad del agua y el salitre,
comenzaba la contabilidad pieza por pieza
de mano en mano, centavo a centavo.
Se le cantaba al cardumen como al sol o al aire.
Llegué tarde al vértigo del oleaje,
al perfume exacto de la rosa de los vientos.
Allí, de pie, en otro siglo de huellas descalzas
tan sólo un roído barco hundido en la arena
y lejos la estela de los pesqueros invisibles
sobre cuya ruta aún trazan su círculo las gaviotas.
De vez en cuando un viejo pescador emerge
vestido de algas, de peces de relámpago,
y desata los nudos marineros de los vientos
mientras un niño, calladamente alegre
rompe el límite del agua con la risa.


GABRIEL IMPAGLIONE

Poema de Gabriel Impaglione



DESANDAR EL DESÁNIMO


Desanimar el desánimo
deshilacharlo
que se desdibuje
grotescamente
y se destierre
y se deseternice
y su deshielo nos descubra
llenos de desimposibles.


GABRIEL IMPAGLIONE

viernes, 28 de octubre de 2011

Poema de Blanca Hernandez




NANA PARA DORMIR A MI MADRE

A veces no recuerda

quien le llena,

los huesos

con estrellas de papel,

su taza de horas tibias.

Se queda inmovil,

en- si -misma

perdida,

como diciendo que existir

es dia terminado,

como esperando una señal

para esfumarse,

o para

desertar.

A veces no recuerda

a quien le canta

y desafina,

no recuerda la mano que la duerme,

el aire suevecito que la mece en las tardes.

Se deja estar

quieta contra las sombras que casi en el crepusculo

disminuyen los ruidos de la casa.

A veces no recuerda

a quien se ha ido

y vuelve arrepentida,

a quien le pone nombre de paises,

y hace figuras de argamasa y miedo.

Se entrampa alli,

dentro de su campana,

incierto paraiso donde reina,

donde los hijos no han crecido

y el patio

iluminado por el sol,

es una fiesta de agua.

A veces no recuerda,

cuando se desperto,

si era feliz,

si logro conocer pasiones y galaxias.

Se aburre alli

espantando,

gorriones a plumazos,

mojando el pie derecho en sus misterios,

aun por resolver.

A veces no,

a veces no recuerda.

No me recuerda.

No.


BLANCA HERNANDEZ

domingo, 16 de octubre de 2011

Poema de Ana Muela Sopeña



NOCTÁMBULOS


La ciudad desvanece su silencio
recordando aquel día tan efímero.

Noctámbulos sin norte, entre los puentes,
la lluvia nos miraba con suavidad de agua
y el aullido de calles desde el sueño
era tiempo de luz entre las sombras.

El recuerdo nos hace vislumbrar
los sonidos exactos de la ría,
en medio de farolas y de coches
que acompañaban cálidos
nuestro deambular por las aceras.

Las horas transcurrieron sin el pánico
envuelto en los enigmas de las piedras,
refugios y edificios
de aquellas sensaciones tan magnéticas.

Nuestras huellas quedaron para siempre
ancladas en relojes de las plazas
con transeúntes lúcidos,
testigos de ese instante entre la niebla,
transitando caminos sin historia.


Ana Muela Sopeña

domingo, 9 de octubre de 2011

Poema de Diana Poblet



Aires de permanencia

Qué forma de quedarse

en este burilar ausencias
se volvieron sólidas, inmanentes, mulas tercas,
desamordazadas y queridas
las hicimos nuestras,
las desajenamos,
liberamos llantos y sentencia
fuimos la voz similar al sentimiento que arde
la fogata preñada de insomnio
Emocionamos ante el ¡Presente! que gritó la Plaza
volvieron los pañales a sus cabezas canosas de esperar
no dimensionaron las hectáreas de Memoria
hoy se camina sin la gravedad del pasado,
miles gritaron negando ausencias
aferrados al mensaje que no fue posible desaparecer:

Recordar lo que duele también es amar lo que vendrá.

La Verdad no tiene porqué ser bella,

sólo debiera ser incuestionable.


Diana Poblet


Posat de permanència

Quina manera de romandre

en aquest burinar absències
es tornaren sòlides, immanents, mules testarrudes,
desemmordassades i volgudes
les férem nostres,
les desalienàrem,
alliberàrem plors i sentència
fórem la veu semblant al sentiment que crema
la foguera emprenyada d'insomni
Ens emocionàrem davant del ¡Present! que crida la Plaça
tornaren els mocadors als seus caps canuts d'esperar
no dimensionàren les hectàrees de Memòria
hui es camina sense la gravetat del passat,
milers cridaren per negar absències
refermats al missatge que no fou possible desaparéixer:

Recordar allò que dol també és amar allò vinent.

La Veritat no té per què ser bella,

només hauria de ser inqüestionable.

Diana Poblet


Traducción al catalán de Pere Bessó


sábado, 10 de septiembre de 2011

Poema de Augusto Enrique



ABCDARIO

A
Justo cuando la luz pretendía ahorcarse
la noche también se suicidaba en el cielo

B
Estos ojos, estos pilares donde se asienta el desconsuelo
te miran desde el recóndito sitio de las esferas

C
Cuando la noche te pulverice en aerosol sobre los techos
vendrá tu rostro flotando como un camalote
en el estero del recuerdo

D
Te ibas desde la visión a la ceguera
desde la llama a la triste brasa que ya no quema

E
Si es verdad que habla con los diamantes
entonces escupe brillo por la boca
Y escucha a la piedra preciosa
cantando su color sin color
y su canto mineral de la alegría

F
Porqué este loco suspirar de mi alma
Porqué esta huida de mi corazón
Porqué tantas preguntas

G
Como explicar con palabras que la recién llegada
caminaba sobre el espejo y no a través de él
No se llamaba Alicia, no se llamaba ni venía sola
Yo la traía a cada rato con la mente

H
Cuando me tatúe tu imagen en los ojos
entonces la tinta de tu corazón
habrá perforado la memoria de las miradas

I
Tus ojos ardían en medio de la oscuridad
Ardía tu mirada en medio de tu oscuridad
De lo que puede deducirse que vos eras lo oscuro

J
Abrí un boquete en el silencio
y me fugué de la cárcel de las palabras
Todavía estoy prófugo


K
Te irás sin quedarte es obvio
Pero yo iré contigo y tú irás conmigo
A pesar de que viajaremos a distintas ciudades
con el mismo nombre

L
Pero si yo fuera el silencio me dejaría preñar
con tal de parir una palabra, una sola
Que rompa para siempre la casa sin sonidos

LL
Necesito una tregua en esta guerra con la palabra
Necesito una tregua en esta guerra por la palabra
Un cuerpo mudo que se abra delicadamente sin urgencia
como una flor que habla a través de sus pétalos

M
No fuí un extraño y sin embargo sentí humos familiares y no tanto
cuando atesoré las palabras para regalárselas a tu cuerpo

N
Que los pájaros dancen en el aire
trayendo palabras en su garganta
para cuando no podamos volar en el silencio

Ñ
Quiero mi palabra escrita en un muro
Quiero comprender la tristeza del muro
Y darle mis letras a su piel áspera y desierta

O
Alguien consumió el itinerario
que debían realizar los ángeles a través de la avenida
Después vomitó los lugares de destino

P
Esta urgencia que tiene sed de tu encuentro
Esta medianoche que extraña tu estrella
No son sino nombres de la falta de tu presencia

Q
Que el silencio haga abortar a su hija: la palabra
El silencio no quiere nietos

R
Un ataúd para la pequeña muerte de la noche
Un pequeño ataúd y un par de lágrimas a lo sumo


S
No me conozco, no me conozco, no me conozco
No soy yo el que repite las palabras muertas
Yo soy otro, otro, otro yo, no me conozco
Tengo que averiguar cual es mi nuevo nombre

T
No es mi corazón muerto
el que sufre terremotos de latidos
No, es el animal que danza sobre el color azul
el órgano que suena al mediodía

U
Algunas noches escribo
Para hacer la noche me faltan palabras
Y mis párpados están casi muertos

V
Con el propósito de mirar estoy mirando la imagen
Nadie miraba el relámpago de los pájaros de adentro

X
Quién fue el cómplice que permitió que mis ojos
se desangren en la oscuridad
Quienes fueron los que forcejearon con mi sombra

Y
Los escorpiones lloraban su veneno
Aguijoneaban la noche
entre ojos y sangre, entre rojo y ríos
Los fetos de escorpiones esperaban
el nacimiento del veneno

Z
Como un animal herido te ofrendé mi voz
Peregriné hacia el templo de tu boca
a través de las horas
Y mi última palabra fue tu nombre

AUGUSTO ENRIQUE

martes, 30 de agosto de 2011

Poema de Eduardo Dalter


Hermosura que te busco;
electricidad que es hermosura;

hermosura de una mano
en otra mano; de un cuerpo

en otro cuerpo; de una letra
que con otras es palabra;

palabra que te busca, me busca.
La oscuridad no es cosa nuestra.


EDUARDO DALTER


Versos de Pere Bessó


IV

No has de reverenciar las brasas. El fuego viejo todavía es fuego.



IV

No cal que reverencies les brases. El foc vell encara és foc.


PERE BESSÓ


viernes, 5 de agosto de 2011

Poema de Amelia Biagioni



Lluvia


Llueve porque te nombro y estoy triste,

porque ando tu silencio recorriendo,

y porque tanto mi esperanza insiste,

que deshojada en agua voy muriendo.


La lluvia es mi llamado que persiste

y que afuera te aguarda, padeciendo,

mientras por un camino que no existe

como una despedida estás viniendo.


La lluvia, fiel lamido, va a tu encuentro.

La lluvia, perro gris que reconoce

tu balada; la lluvia, mi recuerdo.


Iré a estrechar tu ausencia lluvia adentro,

a recibir tu olvido en largo roce:

Que mi sangre no sepa que te pierdo.



Amelia Biagioni
De: "Sonata de soledad"- 1954-

Poema de Long - Ohni




ELEGÍA PARA ERNESTO GOLDAR

Cae lluvia de muerte en Buenos Aires.
Quién sabe lloran ángeles
y mujeres perdidas
y niños desvalidos
que no saben su nombre pero advierten
que algún rayo de luz se ha congelado
en esta hora aciaga
en que Ernesto ha fugado
hacia el lecho marino de la muerte.

Mas dejó su sonrisa colgada de una encina,
su voz de fruto dulce prendido en los faroles,
su mano de mansedumbre, un temblor sobre el rostro
de todo aquel que anduvo a su costado.

Pero es inevitable:
Cae lluvia de muerte en Buenos Aires.
Nadie sabe en París ni en Estocolmo,
quizás nadie tampoco en Quitillipi
que la muy zorra muerte
se lo ha llevado con todos sus poemas
dormidos en el trazo, sobre la pura hoja
de un colegial cuaderno Rivadavia
tapa dura
y tierna la emoción y la mirada
que entre renglones camina Buenos Aires,
sus calles perfumadas de silbidos,
un corazón que esconde sus tristezas
tras árboles morosos y gorriones,
una pena tan dura y solitaria
como esas viejas calles de adoquines
que esconden la memoria de sus pasos.

Cae lluvia de muerte en Buenos Aires
y es julio acumulado en el silencio
del que ha callado y duerme
o se va, simplemente, sin despedida alguna
y a plomo como el día se coagulan
los llantos, los recuerdos
porque Ernesto está vivo y queda con nosotros
su voz de pajarito en desamparo.


Long - Ohni

jueves, 4 de agosto de 2011

Poema de Horacio C. Rossi



Los amigos...


Los amigos son una costumbre solar

la segura semilla de la flor del silencio,

el más que mejor rito de la cotidianía

la bendición perfecta por la que estamos vivos...


son la espuma del viento que celebro cantando

porque allí el transcurso del tiempo se florece

rindiendo su primicia de bienvenido abrazo
en riego imprescindible de certidumbre en mano.


los amigos son fieles aún cuando la ausencia

nos regala su turno de extrañamiento humano.

y aprendemos respeto paciente por los días

hasta que otra vez alguien nos convida a acercarnos.

se nos allega otro, con su nombre y con su historia,
y pactamos de nuevo convivir un nosotros.

y seguimos creciendo nuestro común destino

dentro un inmenso límite de lluvia entre los árboles...


¡Y qué bueno es juntar la lluvia y los amigos!

la bruma buena cuya lleganza es descansancio
como el mate aromando ante la compañía
de la absorta candela y las letras que besa la poesía...


los amigos nos dejan nombrados, sin olvido:
los de siempre, los nuevos, los a llegar mañana,

en franca y encendida fiesta honda y sincera

que nos nutre de puro milagro del misterio...


cuando el azul velero de la luz nos recoge

quedan siendo lo único que de verdad tuvimos...



Horacio. C. Rossi