lunes, 23 de abril de 2012
Poema de Diana Poblet
viernes, 13 de abril de 2012
Poema de Aníbal Sciorra

Aquellos fueron los días
Como siempre ocurre
llegó el momento de partir.
Te llevás en el equipaje
algunas mariposas muertas
entre las hojas de un libro
y las bolitas que dejaban caer
los eucaliptus.
En tus manos quedaron
la rugosidad del viejo árbol
y la humedad del pasto,
cuando en las mañanas,
seguías las rutas de las hormigas.
Me dejaste el trompo de lata,
las figuritas del Billiken.
Extrañaremos correr por el patio,
cuando se nos venían encima
las estrellas,
y aquellas meriendas de leche
con pan y manteca.
Te despido en el andén
de una estación
donde sopla mucho el viento
y vuelan los panaderos.
Y te alejás en el trencito de madera
que inventamos juntos una tarde
sobre el hule de la cocina.
No me quedo solo,
me acompaña la inocencia.
Aníbal Jorge Sciorra
martes, 3 de abril de 2012
Poema de Juan Gelman

LLUVIA
Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/
Juan Gelman
lunes, 19 de marzo de 2012
Poemazo de Ambar Past

Dedicatorias
Dedico este poema a los hombres que nunca se acostaron conmigo
A los hijos que no tuve
A los poemas que nadie escribió
Dedico este poema a las madres que no amaron a sus hijos
A las que murieron en hoteles
Sin que nadie les acompañara
A los poetas que viven olvidados en alguna antología
Al poeta en su velorio con su boca cerrada para siempre
Lo dedico al autor de las pintas en los muros
Al torturado anónimo
Al que nunca dijo ni su nombre
Dedico este poema a los que gritan de dolor y también a las parturientas
Lo dedico a las suicidas
Al que lava cadáveres
A las mujeres que se acuestan con todos
A los que siempre duermen solos
Dedico este poema a los que no frecuentan cafés ni piscinas ni saben hablar por teléfono
A los que no entran en los bancos ni salen en la tele
A las de primaria vespertina que reciben declaraciones de amor con faltas de ortografía
A los poetas que nunca comienzan a escribir
A las que no se atreven a opinar ni a levantar la voz
A las que no pueden estar felices sin el consentimiento del macho
A las que duermen con sus delantales puestos y piensan en el quehacer mientras sus maridos eyaculan prematuramente
A las que tortean en jacales y no tienen sillones
A los que arrullan a sus hijos en tzotzil y traen mugre bajo las uñas
A los pepenadores
A los que chaporrean siembran nopales y comen tortillas con sal
Al sereno que también trabaja de día
A la de la chancla rota que tiende cien camas cada mañana
Al viejo sin dientes que merca chicle en la playa
A los que viajan parados a la tierra del cacao
A las que traen las caras negras y la cicatriz del llanto en la sordera
A la que da el pecho a su hijo en el cañaveral
A los que buscan el arco iris en el aceite de los charcos
A la que chapotea en las cascadas y se moja el pelo con agua de lirios
A los remeros que inventan el canto con sus brazos
A los que lavan el nixtamal bajo la lluvia
A las que acarrean el agua en cántaros y caminan por la carretera
A la niña viendo luciérnagas
A la niña con el candil en la mano
A los chamacos que saltan con el rastrojo en llamas
A los que corren sobre el fuego entierran a sus muertos en la cocina y cantan entre los escombros
Al que engaña a su muerte en la cama de los moribundos
Al que baja de los cerros para no quemarse con las estrellas
Al que agarra la mano de la muerte y baila con ella
A las que tienen muchas nueras y cargan iguanas en sus cabezas
A los colochos que venden nieve en tierra caliente
A los camaroneros divisando el cometa de madrugada
Al que arremanga su camisa y pide un hacha
A la que vende tamal de bola, de mumu y chipilín
A los que cortan elote tierno para comerlo crudo y amarran la pata de perro que roba pollo
A los que hacen las maracas y matan por amor
Al que se avienta al hoyo en el entierro de un amigo.
Al poeta que no puede bajar del techo por estar tan enamorado
Al que hace lo que puede
Dedico este poema al hombre encadenado
A los niños golpeados
A los hijos de alcohólicos
A las que cuidan a las criaturas de otros y ven a las suyas cada quincena
A la que trapea en el colegio y no sabe firmar su nombre
A las que comen en la mesa del hospicio
A los tullidos que se acurrucan junto al horno en alguna panadería
A los que atienden los baños públicos y barren las calles al amanecer
A las que bailan en cabaretes y están hartas
Dedico este poema al amasador de adobes que muere en la casa que construyó para otro
A los que se escaparon de noche cuando el volcán sepultó su iglesia
A los vecinos que ya enterraron a sus hijos uno tras otro como los años que pasan
A los que han tenido que vender a sus hijos su sangre y su sexo
A los que nada tienen que perder
Dedico este poema a los peones acasillados que invaden las tierras del patrón
A los que cavan túneles debajo del dinero
A los que preden lumbre al ingenio
A los que no echan sombra y sin luna dinamitan los puentes
A los de trece años que se van a la guerrilla
y conocen mujer por primera vez en la montaña
Para los dos heridos
Para Las Pelonas
Al tacuazín de Olga
A los chuchos apaleados
A niños que nacen en países donde la verdad está prohibida por la ley
A los que han adoptado otro nombre y llevan años sin saludar a la familia
A los que nunca durmieron en la misma cama y comparten la fosa común
Dedico este poema a la madre que busca a su hijo en el anfiteatro
entre otros poemas decapitados
A la que no puede decir cuál cadáver es el suyo
y se despide de cada uno con un abrazo
©AMBAR PAST
miércoles, 25 de enero de 2012
Prosa de Pere Bessó

EN LA SEDA DEL AGUA
Llega la época de morir y poco importa la herida de fuego o el sol de montaña, la conversión de la nieve en agua o la reducción de los ojos en cuescos de durazno, que salte de escenario en escenario la palabra nómada o quede en barbecho. No hay lugar feliz –ni siquiera apriscos de exilio- pero las hojas del silencio nacen de uno mismo: flores, sal o confeti en el funeral de la memoria. Poco importa entonces la salida del águila sangrienta de la boca del infierno.
EN LA SEDA DE L’AIGUA
Arriba l'època de morir i gens ni mica no importa la ferida de foc o el sol de muntanya, la conversió de la neu en aigua o la reducció dels ulls en pinyols de durans, que bote d'escenari en escenari la paraula nòmada o reste en guaret. No hi ha indret feliç –ni tan sols pletes d'exili- però les fulles del silenci naixen d'u mateix: flors, sal o confetti al funeral de la memòria. Gens ni miqueta no importa llavors l'eixida de l'àguila sagnosa de la boca de l'infern.
(de El gran cafetar, inèdit, 2011)
PERE BESSÓ
jueves, 5 de enero de 2012
Poema de Diana Poblet
sábado, 17 de diciembre de 2011
Poema de Marcela Somoza
domingo, 4 de diciembre de 2011
Poema de Cristina Castello
domingo, 6 de noviembre de 2011
Poema de Gabriel Impaglione

A LOS PESCADORES DE RETA
Fue tarde entonces cuando estrené los brazos.
Cuando recibí barba y bandera
las orillas estiraban
su soliloquio entre los pájaros
y no había sino huecos espumosos
en el lugar donde se multiplicaron las barcazas.
Quién sabe dónde las redes,
en qué graves mareas se hundieron los oficios.
Llegaban cegando la luz horizontal
del crepúsculo
cargados de plata refulgente,
agotados y sonrientes bajo sus sombreros.
Victoriosos burladores de arcanos marinos
llegaban a la costa montando las rompientes,
blandiendo sus puños mordidos por las cuerdas.
Allí latían revelaciones de ultramar,
se narraba la gran ciudad del agua y el salitre,
comenzaba la contabilidad pieza por pieza
de mano en mano, centavo a centavo.
Se le cantaba al cardumen como al sol o al aire.
Llegué tarde al vértigo del oleaje,
al perfume exacto de la rosa de los vientos.
Allí, de pie, en otro siglo de huellas descalzas
tan sólo un roído barco hundido en la arena
y lejos la estela de los pesqueros invisibles
sobre cuya ruta aún trazan su círculo las gaviotas.
De vez en cuando un viejo pescador emerge
vestido de algas, de peces de relámpago,
y desata los nudos marineros de los vientos
mientras un niño, calladamente alegre
rompe el límite del agua con la risa.
GABRIEL IMPAGLIONE
Poema de Gabriel Impaglione

DESANDAR EL DESÁNIMO
Desanimar el desánimo
deshilacharlo
que se desdibuje
grotescamente
y se destierre
y se deseternice
y su deshielo nos descubra
llenos de desimposibles.
GABRIEL IMPAGLIONE
viernes, 28 de octubre de 2011
Poema de Blanca Hernandez

NANA PARA DORMIR A MI MADRE
A veces no recuerda
quien le llena,
los huesos
con estrellas de papel,
su taza de horas tibias.
Se queda inmovil,
en- si -misma
perdida,
como diciendo que existir
es dia terminado,
como esperando una señal
para esfumarse,
o para
desertar.
A veces no recuerda
a quien le canta
y desafina,
no recuerda la mano que la duerme,
el aire suevecito que la mece en las tardes.
Se deja estar
quieta contra las sombras que casi en el crepusculo
disminuyen los ruidos de la casa.
A veces no recuerda
a quien se ha ido
y vuelve arrepentida,
a quien le pone nombre de paises,
y hace figuras de argamasa y miedo.
Se entrampa alli,
dentro de su campana,
incierto paraiso donde reina,
donde los hijos no han crecido
y el patio
iluminado por el sol,
es una fiesta de agua.
A veces no recuerda,
cuando se desperto,
si era feliz,
si logro conocer pasiones y galaxias.
Se aburre alli
espantando,
gorriones a plumazos,
mojando el pie derecho en sus misterios,
aun por resolver.
A veces no,
a veces no recuerda.
No me recuerda.
No.
BLANCA HERNANDEZ
domingo, 16 de octubre de 2011
Poema de Ana Muela Sopeña

recordando aquel día tan efímero.
Noctámbulos sin norte, entre los puentes,
la lluvia nos miraba con suavidad de agua
y el aullido de calles desde el sueño
era tiempo de luz entre las sombras.
El recuerdo nos hace vislumbrar
los sonidos exactos de la ría,
en medio de farolas y de coches
que acompañaban cálidos
nuestro deambular por las aceras.
Las horas transcurrieron sin el pánico
envuelto en los enigmas de las piedras,
refugios y edificios
de aquellas sensaciones tan magnéticas.
Nuestras huellas quedaron para siempre
ancladas en relojes de las plazas
con transeúntes lúcidos,
testigos de ese instante entre la niebla,
transitando caminos sin historia.
Ana Muela Sopeña
domingo, 9 de octubre de 2011
Poema de Diana Poblet

Aires de permanencia
Qué forma de quedarse
en este burilar ausencias
se volvieron sólidas, inmanentes, mulas tercas,
desamordazadas y queridas
las hicimos nuestras,
las desajenamos,
liberamos llantos y sentencia
fuimos la voz similar al sentimiento que arde
la fogata preñada de insomnio
Emocionamos ante el ¡Presente! que gritó la Plaza
volvieron los pañales a sus cabezas canosas de esperar
no dimensionaron las hectáreas de Memoria
hoy se camina sin la gravedad del pasado,
miles gritaron negando ausencias
aferrados al mensaje que no fue posible desaparecer:
Recordar lo que duele también es amar lo que vendrá.
La Verdad no tiene porqué ser bella,
sólo debiera ser incuestionable.
Diana Poblet
Posat de permanència
Quina manera de romandre
en aquest burinar absències
es tornaren sòlides, immanents, mules testarrudes,
desemmordassades i volgudes
les férem nostres,
les desalienàrem,
alliberàrem plors i sentència
fórem la veu semblant al sentiment que crema
la foguera emprenyada d'insomni
Ens emocionàrem davant del ¡Present! que crida la Plaça
tornaren els mocadors als seus caps canuts d'esperar
no dimensionàren les hectàrees de Memòria
hui es camina sense la gravetat del passat,
milers cridaren per negar absències
refermats al missatge que no fou possible desaparéixer:
Recordar allò que dol també és amar allò vinent.
La Veritat no té per què ser bella,
només hauria de ser inqüestionable.
Diana Poblet
Traducción al catalán de Pere Bessó
sábado, 10 de septiembre de 2011
Poema de Augusto Enrique






