lunes, 4 de abril de 2011

Prosa de Máximo Ballester



Acá llueve con una congoja que parte las tejas y las vuelve de hojaldre chamuscado. Llueve con desgarro. Vaya a saber qué tendrá en ese pecho el cielo. Tanta agua torrencial sólo es posible en el amor y en la muerte. Yo, por mi parte, recuerdo todas las macetas y las plantas de mi infancia.

MÁXIMO BALLESTER

2 comentarios:

La Perfida Canalla dijo...

Y el olor a tierra mojada...
Por cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita

Lucas Fulgi dijo...

Me alucinó esa foto.