
La que besaba mis párpados y ardió
junto a mí la mitad de su vida,
Me fue robada por la Luz un viernes
De enero a las tres de la tarde y,
Última su sonrisa, última su mirada,
Cayeron los muros de mi mente
Separada que fue de su cuerpo
Ahora camino soliario. Me detengo.
Atrás he visto
Los crueles destellos de ese verano.
De frente, veo
La tentadora boca
Del abismo.
(¿Hacia dónde dirigir mis pasos?)
MARTÍN ANDRADE