
DESPUÉS DE OCTUBRE
La calidad de este amor es como un saxo a las dos de la
mañana
cuando uno regresa del hospital de ver a un amigo
enfermo
ya no hay esquinas ni lluvia ni música donde descansar
del espanto
La plenitud de este amor
es como esa persistencia del saxo quejándose entre las
ruinas
un lamento completo
donde la belleza huye con pies ensangrentados
Lo sombrío de este amor
es que alguien lo recogió del rostro de mujeres antiguas
mujeres amadas y perdidas
porque necesitaba todos los niveles del deseo para que
el saxo sonara
en los cuerpos
cosiera con agujas de plata la dimensión de la tristeza
Lo horrible de este amor
es que no conoce la muerte
ni suplica por sus penas
y uno se mira las uñas y se pregunta de dónde este amor
si en el tiempo de un saxo doliente
o apenas en la fugaz y oscura melodía
Lo ceniciento de este amor
es que no se pinta los labios con pétalos de rosa
ni se viste con colores brillantes
es como un perro abandonado en los rincones
gimiendo de puro desamparo
y uno siente que debe acariciarlo
antes que huya atravesando las paredes
llevándose la música y la gloria del día
y el día de mañana
tan seguramente amanecido con su sol y sus gladiolos
rojos
Lo extraño de este amor es que ayer nomás
peleaba en Octubre con las feroces lilas y los lagartos
y hoy mira como pidiendo perdón
un sonido agudo, maltrecho
pero finísimo, algo entre cristales
como quien deja un cántaro de agua en un jardín
desolado
como quien no sabe nombrarlo
pero sí sabe que había un nombre antiguo
los pies descalzos sobre la tierra muerta
y ese nombre es como un arco de plata, un hilo delgado
y frío
y entonces uno se deja caer en ese amor
se lo lleva hasta los labios
lo esconde entre sus ropas
y abre los ojos para que ese amor huyente
se quede un instante más
como la última nota de un saxo a las dos de la mañana.
© Edna Pozzi