sábado, 30 de agosto de 2008

Poema de Rubén Vedovaldi - foto Olga Ricci



Oigo cantar al mar



oigo cantar al mar

y lo acompaño

el mar habla de luz del sol

y yo soy un acorde hecho de sombras

máscara y máscaras

no tengo rostro no dejo rastro

voy donde quiere el mar

en la noche sin alma

no tengo clave de sol para abrir

pero acompaño

soy lo que quiere la muerte

en el fondo



© Rubén Vedovaldi

sábado, 16 de agosto de 2008

Soneto de Jorge Luis Estrella



SONETO AL DOLOR


Yo no siento el dolor o la amargura
o la pena de ser o de haber sido
porque creo que todo lo he vivido
creando borbotones de ternura.


Lo que siento, más bien, es la locura
de no olvidar siquiera cuando olvido
y la memoria se convierte en ruido
que corrompe la música más pura.


Recuerdo a López desapareciendo,
recuerdo el genocidio y el espanto,
recuerdo pero recuerdo tanto


que me recuerdo muriendo, renaciendo,
me recuerdo en Viet Nam, en las Malvinas,
y soy signo de sangre entre las ruinas.


© Jorge Luis Estrella



lunes, 11 de agosto de 2008

Poema de Santiago Parres


La cuadratura del adiós


Si no estoy cuando vuelvas, no te ocupes de buscarme:
será que tengo un árbol de alta copa en la mochila,
jirafas de papel que me he encontrado en la laguna
o ganas de romperme el corazón contra unas rocas.
Te puedo remitir unas astillas de colores,
te puedo reservar unas postales con las gotas
de sangre que almacené en los momentos más risueños.
Si quieres tu regalo perpetrado por las calles
que tanto he recorrido sin saber que las contaba,
no dudes en dejar escrito el nombre que inventamos.
Para cuando regreses seré un ramo de pavesas
como las que se pierden por perderse o por saber
de los itinerarios de las aves que revuelan
sobre los cementerios de los pueblos hechizados
por las guitarras viejas que se escapan del desván.


©Santiago Parres

jueves, 24 de julio de 2008

Poema de Fayad Jamís


Para no conocer los abismos del humo
para no tragarse los periódicos de la tarde
para no usar unos espejuelos cubiertos de sangre o telaraña
El que estaba sentado en un rincón lejos de los espejos
tomándose una taza de café no oyendo el tocadiscos
sino el ruido de la pobre llovizna
El que estaba sentado en un rincón lejos de los relámpagos
lejos de los leones morados de todas las guerras
hizo un cordón con una hoja de papel
en la que estaban escritos el nombre del Papa el nombre
del Presidente
y otros dos mil Nombres Ilustres
a la vista de todos los presentes
se colgó el sombrerero que brillaba sobre su cabeza amarilla
El patrón del café salió bajo su capa negra en busca de un policía
Armstrong cantaba sin cesar la luna había aparecido
como una gata furiosa en el tejado
Tres borrachos daban puñetazos en el mostrador
y el ahorcado después de mecerse dulcemente durante un
cuarto de hora
con su voz muy lejana
comenzó a pronunciar un hermoso discurso:
"Maintenat je suis pendu dans le Bona
La lluvia es el cuarzo de mi miseria
Los políticos roen mi bastón
Si no me hubiera ahorcado moriría
de esa extraña enfermedad
que sufren los que no comen
En mis bolsillos traigo cartas estrujadas
que me escribí yo mismo
para engañar mi soledad
Mi garganta estaba llena de silencio
ahora está llena de muerte.

Estoy enamorado de la mujer que guarda las llaves de la noche
Ella se ha mirado en mis ojos sin saber quién he sido
Ahora lo sabrá leyendo mi historia de hollín en los periódicos
Sabrá que me llamaba Louis Krizek
ciudadano del corazón de los hombres libres
heredero de la ceniza del amanecer
He vivido como un fantasma
entre fantasmas que viven como hombres
He vivido sin odio y sin mentira
en un mundo de jueces y de sombras
La tierra en que nací no era mía
ni el aire en que reposo tampoco
Tan sólo he poseído la libertad
es decir el derecho a sufrir a errar
a ser este cuerpo frío
colgado como un fruto
entre los que cantan y ríen
entre una playa de cerveza
y un templo edificado para adorar el miedo
La mujer que guarda las llaves de la noche
sabrá que me llamaba Louis Krizeky que cojeaba un poco y que la amaba
Sabrá que no estoy solo que conmigo
va a desaparecer un viejo mundo
definitivamente borrado por el alba
Así como la niebla a veces aplasta
las flores del cerezo
la muerte ha aplastado mi voz"
Cuando el patrón volvió con un policía de lata y azufre
ya no era más que humo tembloroso de un cigarro
bajo el sombrerero
sobre una taza con restos de café.


© Fayad Jamís

lunes, 21 de julio de 2008

Poema de Daniela Piccione y foto de Olga Ricci


decile al amor que se consuma
que caiga como una rama tosca
quebrada por el viento
que cuando llegue a la tierra
haga ruido
que cuando llegue a los ojos
se forme una guirnalda deforme
decile al amor que se consuma
-afuera las bestias titilan
como estrellas-
que nadie nos mire verlo caer
que se desplome que nos destroce
que todos las memorias se diluyan
decile al amor, amor, que nos caemos
nos desplomamos, nos rompemos
como dos ramas secas
como dos árboles bajo el rayo



© Daniela Piccione

Poema de Eduardo Francisco Coiro




Un nido de abrazos




1




Alboroto de gorriones contra la tarde gris de julio.

El hombre traza sus letras casi en la oscuridad. En quietud, afina

el oido. Desprendidos de los trinos, se escuchan los pasos de luz

de su compañera -ahora con alas plegadas- volviendo al nido.




2




Levantan la vista

ven al árbol dormitorio

florecido en pájaros de la noche.

No caen a pétalos.




Sólo se acompañan en soledad

de hoja en hoja.




Ella se pregunta

porque no hacen nido.




Mirando al cielo vedado

por hojas y pájaros.

Se abrazan.




Y hacen del abrazo,

un nido.




© Eduardo Francisco Coiro

sábado, 19 de julio de 2008

LOS LLEVO CONMIGO

Feliz día del Amigo

Dado, Helios, Rubén, Silsh, Gra,
Gus, Andreas, Eli, Pere, Hernán,
Olga, Aníbal, Joan, Vivi, Lily,
Elisa, Pablo, Dana, Agustina,
Mig, Jorge Luis, Marcos,
María Paula, Marina, Gaby,
Ramiro, Gabriel, Julia, Luis,
Fabio, Cris, Susana

viernes, 18 de julio de 2008


Prosa de Joan Mateu


Te dije a los ojos que te quería. Tenía que habértelo dicho a los oídos porque no te enteraste de nada.

© Joan Mateu

miércoles, 16 de julio de 2008

Poema de Olga Orozco - Foto: Marina Ginestet



ÉSA ES TU PENA


Ésa es tu pena.Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.

© Olga Orozco

jueves, 10 de julio de 2008

Poema de Helios Buira - Foto: Olga Ricci


Esta Noche.

Estremece
La noche
Pulsando aguardos
Tangible el pasmo
Evocación de
Pretéritos
Encuentros en
Esquinas presurosas
Cuando todo era
Fragancias y los
Jacarandaes florecían
En noviembre
Dejaban caer su
Agraciado color en la
Vereda para
Tu paso.

Estremece la noche
En este bar en
Esta esquina

© Helios Buira

miércoles, 9 de julio de 2008

Poema de Gustavo Tisocco - Foto: Marina Ginestet


Mi incertidumbre...


Mi incertidumbre es la única certeza que queda.
Están mis manos que aún escriben,
pero no hay musas,
sólo aquella estrella aguardando.

La vida se fue entre recónditos marginales,
como agua fresca se esfumó de mis labios.
Infame es saber que el presente agobia.

Las palabras ya no alcanzan...

© Gustavo Tisocco

lunes, 7 de julio de 2008

Prosa de Joan Mateu


EL MINUTO


Era relojero lo mismo que su padre y que su abuelo. Conocía la maquinaria de todo tipo de relojes y su experiencia, acumulada con el paso de los años, le permitía reparar cualquier avería con plenas garantías de éxito.
Estaba efectuando una reparación en un Plumkier Cronos Sportive, cuando vio que caía un minuto sobre la mesa con un "cloc" sordo. Se lo quedó mirando perplejo y sorprendido pues nunca le había ocurrido algo semejante. Tomó el minuto con las pinzas y lo observó atentamente. Lo midió, lo pesó y le hizo una analítica constatando que se trataba de un minuto sano.
Preocupado al no entender porque un minuto sano salía del reloj, lo guardó delicadamente envuelto en una gamuza, decidiendo que era mejor esperar al día siguiente y, con el minuto descansado, ya vería que había que hacer.
No pasó muy buena noche debido al nerviosismo, así que, más temprano que de costumbre, se sentó delante de su mesa de trabajo y consultó con el minuto el motivo de su acto.
Quedó anonadado al saber que se trataba de una fuga. El minuto huía de un amor imposible con la aguja larga. La minutera le acariciaba cada hora, estando sesenta segundos con él y después le abandonaba. Al cabo de una hora volvía a su lado y se marchaba de nuevo dejándolo solo. Al cabo de tantos años se sufrir ese vaivén, ese "me acerco, pero te abandono", entendió que era un coqueteo y vio que su amor era imposible. Decidió huir en busca de algún reloj digital que le acogiera y no tuviera que sufrir nunca más las veleidades de otra minutera casquivana.


© Joan Mateu

domingo, 6 de julio de 2008

Poema de Diana Poblet


Tanka Ritual

Temblor en charcos
hoy que marcha al trote
un caballo gris
cobija mi tempestad
inútil grito mudo

que aparezcas
y fuesen sólo sueños
el faro quieto
la vela titilante
abrazo de abismos.

Es esa luna
la misma del sábado
la del molino
la que amó el prado
donde te encontrabas.

Hoy que no basta
con abolir silencios
sólo recordar
un perfume de bosques
una voz de abedul.


© diana poblet -

martes, 1 de julio de 2008

Poema de Roque Dalton




Atalaya

Una religión que te dice que sólo hay que mirar hacia arriba

y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad

que no debe ser mirado con atención

es la mejor garantía para que tropieces a cada paso

y te rompas los dientes y el alma

contra las piedras rotundamente terrenales.

© Roque Dalton



domingo, 29 de junio de 2008

Poema de Aníbal Jorge Sciorra


Garabatos para la mujer que se está preparando

1

Me acerco
tu boca no dice nada
sin embargo
tus ojos son tinta negra
derramando llantos de letras
que al ser absorbidos por el papel
forman borrones que no veo ni creo
solo se entienden si te ponés las alas
y con tus plumas das un giro
alrededor de las palabras


2

Escafandra
me la quité
y volqué así mi asignatura
caí en un pozo con fondo de satén
no eran más que nuestras sábanas
y entre la oscuridad de la tela
esa luz que salía mágica
de entre tus piernas


© Aníbal Jorge Sciorra

miércoles, 25 de junio de 2008

Poema de Marcos Silber




Y cada vez que voy sobre ella
y sobre ella descargo el alud de mi amor
el rostro suyo de la querida empalidece
pone de blanco su estupor, retrocede,
le cae como una helada de miedo
el susto de sentirse amada
por el salteador este que le dice amada
salvadora le dice le digo no sabe usted
no sabe cuanto
cuanto no me deja morir.


©Marcos Silber

lunes, 23 de junio de 2008

Poema de Jacobo Fijman


Aldea


Mi blanca soledad-
aldea abandonada.

Revuelo de perezas
sobre la torre de un anhelo
que tañe sus horizontes.

Pintadas negras de la desolación.
Yunques abandonados y puentes solariegos.

Se ha sentado el dolor como un cacique
en el banquillo de mi corazón.

Las lluvias estancadas de mis sueños
se han cubierto de musgo.

En el horno apagado del silencio
mis frutos maduraron
estérilmente.


© Jacobo Fijman
de su libro Molino Rojo

sábado, 21 de junio de 2008

Poema de Edna Pozzi



DESPUÉS DE OCTUBRE


La calidad de este amor es como un saxo a las dos de la
mañana
cuando uno regresa del hospital de ver a un amigo
enfermo
ya no hay esquinas ni lluvia ni música donde descansar
del espanto
La plenitud de este amor
es como esa persistencia del saxo quejándose entre las
ruinas
un lamento completo
donde la belleza huye con pies ensangrentados
Lo sombrío de este amor
es que alguien lo recogió del rostro de mujeres antiguas
mujeres amadas y perdidas
porque necesitaba todos los niveles del deseo para que
el saxo sonara
en los cuerpos
cosiera con agujas de plata la dimensión de la tristeza
Lo horrible de este amor
es que no conoce la muerte
ni suplica por sus penas
y uno se mira las uñas y se pregunta de dónde este amor
si en el tiempo de un saxo doliente
o apenas en la fugaz y oscura melodía
Lo ceniciento de este amor
es que no se pinta los labios con pétalos de rosa
ni se viste con colores brillantes
es como un perro abandonado en los rincones
gimiendo de puro desamparo
y uno siente que debe acariciarlo
antes que huya atravesando las paredes
llevándose la música y la gloria del día
y el día de mañana
tan seguramente amanecido con su sol y sus gladiolos
rojos
Lo extraño de este amor es que ayer nomás
peleaba en Octubre con las feroces lilas y los lagartos
y hoy mira como pidiendo perdón
un sonido agudo, maltrecho
pero finísimo, algo entre cristales
como quien deja un cántaro de agua en un jardín
desolado
como quien no sabe nombrarlo
pero sí sabe que había un nombre antiguo
los pies descalzos sobre la tierra muerta
y ese nombre es como un arco de plata, un hilo delgado
y frío
y entonces uno se deja caer en ese amor
se lo lleva hasta los labios
lo esconde entre sus ropas
y abre los ojos para que ese amor huyente
se quede un instante más
como la última nota de un saxo a las dos de la mañana.


© Edna Pozzi

viernes, 13 de junio de 2008

Poema de Hernan Salcedo


QUE SE PONGA DE MODA LA POBREZA

que se ponga de moda la pobreza
en la geografía toda de este mundo

que se usen los zapatos bien rotosos
las remeras coloreadas de cemento

que la gente se empecine en perder todo
que haga cola para comprar nada

que sea elegante morirse de hambre
tener frío todo el día y a la noche

que se ponga de moda ser un pobre
lucir la poca moneda en el bolsillo

cartones como accesorios de la ropa
que cierren las cuentas de los bancos

que no haya vacaciones para nadie
que se expandan las pestes de este mundo

y no apliquen la vacuna contra la miseria
que se pongan de moda los que piden

que todos quieran sentarse a la intemperie
a disfrutar la ola de vacío

a gozar la enorme indiferencia
que ser pobre se ponga de moda

porque la moda naturalmente
pasa


© Hernán Salcedo -