domingo, 17 de mayo de 2009

Poema de James Ossco Anamaría



MAESTRO FUEGO

Maestro fuego

eres el rastro luminoso

eres tierno manante cristalino

eres fogata y relámpago andino

eres el susurro telúrico

del volcán Misti.


Maestro fuego,

eres página sagrada y herida

de la historia humana

Eres la pluma resistente

de los combates milenarios

Eres la fuerza atrevida

como la ola de Paracas

como las aguas de Mantaro

gestas y transformas

el amanecer de los humildes

Como las montañas de Apurímac

Gallardo avanzas en tus luchas.


Maestro fuego,

eres el rojizo choclo urubambino
eres la papa harinosa andina

desayuno combatiente de los humildes

Enseñadme el vuelo

de los picaflores y cernícalos

para vencer al gavilán traicionero

Enseñadme la melodía de la lluvia,
de los ríos y de los truenos

para danzar en la última fiesta.


Maestro fuego,

venenosos gases

nos persiguen y persiguen

mojad tu pañuelo de vicuña

con las aguas del Amazonas

para divisar el camino.


© JAMES OSSCO ANAMARÍA
Circa, invierno 1997.
Poeta torturado y asesinado en Perú

jueves, 14 de mayo de 2009

Poema de Cacho Agu


Mi corazón arrulla viejas canciones


Mi corazón arrulla viejas canciones.
Ronronea con ellas, se sumerge.
Descubre.


Veo pasar a una niña con sus juegos a cuestas.

Pasa un hombre cargado de años

con historias por contar.

Pasan jóvenes haciéndose arrumacos

celebrándose el uno al otro.

Pasa un albañil con su casco amarillo

y sus manos ásperas.
Pasa un estudiante enarbolando ideas

levando sueños.

Pasa una madre con su crío

también con sueños en las manos.

Pasa el cuidador de autos
una banda de tambores

un ciclista

alguien, que por allá, cumple años

pasa el oficinista, el legislador,

un funcionario

pasa una mujer levantando miradas

una bandada de siriríes

un perro vagabundo

pasa el vendedor de cosas en ofertas

pasa la luna y, en la autopistas, camiones

el mendigo,

la mujer que duerme en la avenida

una prostituta
los niños que aspiran para matar sus sueños
pasa un colectivo

paso yo entremedio de todos
y me traspasan.

Ronronean viejas canciones en mi corazón.

Se hacen nuevas.

Y celebro.



© Cacho Agu

Poema de Senén Rodríguez Perini


Aviso clasificado



Se venden en buen estado,

muy cuidados,

silla de ruedas eléctrica con comando a derecha,

batería con cargador, 40 horas de autonomía,

ruedas antipinchazos.

(Se reía, le gustaba, se sentía libre)

Andador de aluminio especial

con agarraderas antideslizantes.

(Nunca pudo andar segura)

Grúa para elevar pacientes prácticamente sin uso

(Ella la odiaba)

Cama articulada eléctrica

con colchón antiéscaras

(Le daba mucho calor y se enojaba)

Mesa de noche tipo sanatorio

con luz de resistencia variable

(¡Como le gustaba quedar de noche a media luz!).

Arco de protección para las piernas

(Recuerdo que decía sentirse como

una india en su carpa)

y nada más de cosas materiales

que otro pueda precisar, por unidad

o separado a precio sumamente bajos.

- Mi situcion económica

no me permite regalarlos -

Eso si,

me quedo con su sonrisa,

sus ojos profundos y tristes,

sus jazmines en flor en el patio,

su risa inolvidable,

sus recuerdos,

mis recuerdos,

el dolor por no tenerla,

y la alegría

porque sé que ya no sufre más,

ella que era pura vida,

que ya no sufre,

no sufre más.


©Senén Rodriguez Perini

viernes, 8 de mayo de 2009

Poema de Carlos Saraví Linares


Barb hijos

hoy murieron de hambre

veinticinco mil personas

y no hallo en el planeta

un barbijo contra el hambre



© Carlos Saraví Linares

miércoles, 29 de abril de 2009

Poema de Beatríz Martinelli - Foto Liliana Muente

Fotografía Liliana Muente

NO ME PREGUNTES


no me preguntes
no quieras saber
estoy deshaciendo una mujer
para hacer otra
que no tenga memoria
ni registre la duda

no me preguntes
es una tarea muy enojosa

©Beatríz Martinelli

domingo, 26 de abril de 2009

Poema de Elisabet Cincotta - Foto Emanuel Ginestet


SOY AQUELLA

Soy aquella
que rompió las escrituras,
acomodó los tiempos a los tuyos,

la que entró sin cautela a tu vida
y sembró de pétalos la estancia.

Soy la que vio amaneceres
en un lecho,
veló sueños de despedida.

Soy aquella.
La otra.
La viajera
que llegó tarde
y se fue temprano
de tu vida.

© Elisabet Cincotta

sábado, 18 de abril de 2009

Poema de Edna Pozzi



La casa con ruedas

Porque en definitiva lo que todos buscamos es “el aleph”, ese sitio de reunión de todos los puntos, de todas las direcciones posibles, esa zona de unión entre el pasado y el impredecible futuro, esa iluminación que nos ama y su vez nos despoja, esa comprensión de que en nosotros se opera una síntesis o esa mirada que a su vez nos desnuda y nos viste, ese paisaje que contiene todos los paisajes, la montaña y el mar, los llanos y los ariscos pedregales. Ese “aleph” que es la pérdida y la total ganancia y donde las palabras llegan desnudas a su dura patria inmóvil. Recién nacidas llegan.
Porque todos somos espíritus errantes, pero algunos llegan a ese lugar, a esa casa, a esa región adonde alguien o algo nos mira con amor y con piedad. Puede ser una persona o una piedra, un ángel , una estrella, puede ser a la vez todas esas cosas juntas , puede ser un niño , puede ser un corazón en ruinas, puede ser la muerte pero también puede ser el fugaz paso de Dios, la cercanía del conocimiento. Porque nos hemos detenido en nosotros mismos y paleamos todos los días una montaña de basura y escupimos en las manos de los que dicen amarnos y no nos atrevemos a nombrar el amor y mucho menos la libertad, porque son en nosotros la parodia de lo que no quisimos perder y vendimos al mejor postor. Viajeros grises de los mercados, sacudiendo al amanecer las cenizas viejas del tabaco o del tedio. Porque ejercimos la seducción de la palabra y después abandonamos al otro en mitad del charco de sangre, repartimos soledad y desesperanza, miedo y cobardía. Porque fuimos más claros pero a su vez más crueles, más enteros pero a su vez más frágiles, más habitados pero a su vez más desesperadamente solos. Y porque debe haber algún sitio que se ilumine al atardecer, yo le he puesto ruedas a mi casa. No sé si encontraré el “aleph”, pero por menos lo buscaré. No sé si decidiré que algún día puedo cambiarlo por un pequeño amor inmóvil, mísero y lastimado, la aceptación resignada de que toda redención viene en parcelas menguadas y frágiles y que el dolor será mi copiloto. Pero yo le he puesto ruedas a mi casa. Sigo el impulso más antiguo del mundo. Vivir es navegar. Todo movimiento es acechanza pero también misterio y promesa. Y nadie me busca. Yo busco. La casa de desplaza y todo lo que soy y lo que tengo se desplaza con ella. Algo. Alguien, en algún lugar, espera. Tengo que llegar con mi casa entera, como una rama encendida. Por eso le he puesto ruedas. En esta cercana Navidad del 2008, donde está naciendo Aquel que se llamará nuestra Justicia. Un rato antes de perderme en la niebla.

© Edna Pozzi

jueves, 16 de abril de 2009

Poema de Jorge Estrella


LA TRISTEZA

Sólo por curiosidad

a veces me quedo espiando

lo que hace la tristeza

cuando cree estar sola.

Fuma algún cigarrillo

desnuda frente al fuego

y, tranquila, se sienta,

con las piernas cruzadas.

Tararea canciones muy antiguas,

se castiga un poquito

con recuerdos nostálgicos

y clausura todas las sonrisas.

Si se duerme, ronca apenas

y luego se despierta
para contarse historias.

No aguanto mucho estar así,

mirándola en silencio,

me siento junto a ella

y la abrazo mansamente.

Es entonces que exhala

un pequeño suspiro

y aprovecha el momento

para invadirme todo.

©Jorge Estrella

Poema de Norma Padra



En la lúdica noche

la lluvia se extiende
y
abriga el silencio de tu voz.
Sin saber que veo,

miro el corredor sombrío
sin puertas.
Alguien enciende una luz y apareces,
huésped de luciérnagas!

©Norma Padra

miércoles, 15 de abril de 2009

Poema de Víctor Hugo Tissera

El violinista de Miguel Ruibal

PARIENDO SOLEDADES


Sólo la soledad
puede tocar el útero de la noche.
Es el momento en que gime el universo,
y se abren los muslos de jóvenes estrellas
pujando resplandores.
Detrás de cada brillo
se congregan los Elfos del abismo,
en un designio de oráculos y signos.
Toda la constelación
traza compases de conjuros
por angélicos jinetes,
mientras las sombras
lloran lágrimas que caen
sobre los muros vencidos de este mundo.
No obstante,
siento que puedo tocarle los ojos a la noche
y me conmuevo.
Comprendo que he sido un solitario
entronizado en el acíbar de mi mismo.
Pero hoy despierto después de la ceguera
con la resurrección del sol
entre mis manos,
y compruebo que existe tanta luz
aún desde las sombras,
que nos es humano vivir, pariendo soledades.

© VÍCTOR HUGO TISSERA

martes, 14 de abril de 2009

Poema de Aldo Novelli



ELLA A PESAR DE TODO


ella avanza

sin descanso ni sillas en el camino

ella va

atraviesa montes y llanuras

bajo soles incendiados y lunas heladas

y avanza

el poeta se detiene

afloja el ritmo

a veces se confunde

se sienta en la silla del poder

pero ella no transa

llega a la ciudad

camina por calles nocturnas

corre el último colectivo

mira la luna con una mujer ciega

habla con los mudos

juega con niños en el parque

ladra junto a un perro callejero

huele una rosa negra

y sigue

cruza las bocacalles sin mirar

la atropellan

la insultan

la quieren arrestar

pero ella sigue

entra en el alma de un suicida

y lo salva

sube a las alturas

habla con los dioses

y discute con satanás

entra al cuerpo de un menesteroso

y bebe vino barato

se emborracha

y se droga

con los muchachos en la plaza

incendia gomas en la ruta

reclama paz y pan

pan y rosas

verdad y justicia

enfrenta la usura

al poder de los totalitarios

a torturadores y genocidas

no quiere circo

ni hueso

ni vino agrio

ella no se arrodilla

no se vende

grita sueños y libertad

hace amigos sin tiempo

compañeros entrañables

reclama lo imposible

cambia el mundo

lo destruye

y crea

un mundo nuevo

ríe y llora como un niño

como un hombre libre

como un sueño realizable

y sigue adelante

persigue utopías cabalgando unicornios

navega los siete mares de la tempestad

sobrevive

y sigue sin tiempo

para pausas tramposas

para habladurías vulgares

entra a los barriadas marginales

a los barrios abandonados a la mala del diablo

se interpone entre dos contrincantes

y le disparan a la cabeza

pero ella: la poesía

no se inmuta

solo sigue

debe llegar al final

de un camino sin fin

debe llegar a destino

a la salvación de todo hombre y mujer

debe llegar al amor fundamental.


© aldo luis novelli


viernes, 27 de marzo de 2009

Poema de Aníbal Jorge Sciorra


AMANECE

amanece
y vos con los pies fríos
y yo preparando té con limón
preguntándome en qué lugar
ha quedado la noche

ahora que todos duermen
solo mi tos
es el indicio de que aquí
hay señales de vida
pero me gusta este silencio
que hasta la cucharita en la taza respeta
mientras me sigo preguntando
si no es mucho más encantadora
esta felicidad así
que la que aparentan ellos
yo, probrecito de mí,
con tus pies fríos
el té con limón
amaneciendo un domingo

© Aníbal Jorge Sciorra

miércoles, 25 de marzo de 2009

Poema de Silsh


De la fragilidad del fósforo


Si un fósforo
se quema tan despacio
según permita el aire
o la madera

................./apostar a la Vida
.................nos trasciende a ser soplo/

No se puede escapar
a la herida en la piel
ni a chispas del amor
ni al precipicio.

................/es trágica la historia
................de este animal perverso/

Insatisfechas dudas
nos tiznan las certezas
sueños de humo
olerán a nostalgia
y detrás de una lumbre
buscaremos salida.

............../no hay pólvora que estalle
..............si toca la humedad/

Somos siempre aprendices
decapitando brasas
para huir de las sombras.

Un resplandor que corre
hasta apagarse.

................Tan solo oscuridad

................y alguna astilla.



© Silsh
(Silvia Spinazzola)

jueves, 19 de marzo de 2009

Poema de Gustavo Tisocco


Ellos, los ausentes

A los desaparecidos.
A sus madres.



Ellos parieron a sus madres
y estas llevan sus fotos mostrando al mundo
que no hay naufragios.

Ellos, los ausentes,
denuncian con sus gritos
la poca memoria
de los que salvándose
se quedaron en la barca.

Sus madres también gritan
y descubren que en el fondo del mar
florecen jardines.


© Gustavo Tisocco

martes, 17 de marzo de 2009

Poema de Marcela Somoza



PARIENDO


En esta noche de marzo

lejana fisura sobre el agua
que conduce al verso mordido


me encuentro sentada sobre ausencias.


© Marcela Somoza

jueves, 26 de febrero de 2009

Poema de Julia del Prado


El tilo me apacigua
.......para poder darme
.............y
entenderme
............para tenerme
...............en tu nostalgia
en tu belleza luminosa
........en tus ojos acompañados
..........................de esa última flor.


©Julia del Prado

sábado, 21 de febrero de 2009

Poema de Eduardo Dalter- Foto Emanuel Ginestet


Dejá que entre la luz,
dejala que entre,


que se acomode,

que abra su valija;



no vayás a echarla;

dale de comer;


dejá que ande por la casa.




©Eduardo Dalter

jueves, 19 de febrero de 2009

Poema de Andrés Aldao - Foto Marina Ginestet



Soy la sombra

soy la sombra envejecida
de aquel pibe retraído
que jugaba para adentro;
del niño republicano,
el hijo del sastre ruso
que escuchaba deslumbrado
cuentos de soldados rojos
de estrellas de cinco puntas,
de falangistas y leales,
de rojos y de fascistas.

soy la sombra envejecida
de aquel pibe retraído,
sin los dioses ni los reyes
en su sueño proletario:
militante clandestino,
el soldado, el insurrecto
prisionero y torturado,
combatiente y derrotado,
de pie /los esclavos sin pan...

soy el que espera la nada,
ese paso inevitable

de aquel pibe retraído

soy la sombra envejecida.


Andrés Aldao - Abi Ben Shlomo




domingo, 15 de febrero de 2009


AFTER SUCH PLEASURES

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río

que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.


Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar

ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni
esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto

otra vez empezar a quererte,

otra vez encontrarte en el café de la mañana

sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada,
para borrar del pizarrón tus muñequitos

y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

Julio Cortázar

jueves, 12 de febrero de 2009

Palabras de Julio Cortázar



Sigamos siendo locos, madres y abuelitas de la Plaza de Mayo, gentes de pluma y de palabra, exiliados de dentro y de fuera. Sigamos siendo locos, argentinos: no hay otra manera de acabar con esa razón que vocifera sus slogans de orden, disciplina y patriotismo. Sigamos lanzando las palomas de la verdadera patria a los cielos de nuestra tierra y de todo el mundo.

(Nuevo elogio a la locura - sobre las Madres de Plaza de Mayo) Febrero 1982


Gracias JULIO CORTÁZAR por toda esta locura testamentaria que hemos recibido y resembramos para que no se nos muera de cordura.

martes, 10 de febrero de 2009

Poema de Migdalia Mansilla - Foto Olga Ricci


INSEPULTA

no echen tierra sobre mis despojos
.........................aguarden el ocaso
..................................
las sombras

...................................miren bien
.....................................escuchen
....no sea que algún grito lastimero
....brote aún de mi garganta herida

........al llamarte amor
/ al llamarte

Migdalia Mansilla

jueves, 5 de febrero de 2009

Poema de Jaime Sabines - Pintura Gustav Klimt


Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmoviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.

Jaime Sabines