domingo, 23 de marzo de 2008

Poema de Gabriela Delgado y Pintura de Liliana Muente


A fuego lento, la palabra

Que no muera la pasión del ocaso

como quien se desangra,

que se repueble de luces

en los ojos del viento,

en el murmullo de un mar asustado.

A fuego lento, la palabra,

el corazón brotando en las manos.

Casi creyendo.

Subir hacia la nada

sólo por el placer del vuelo,

sólo por la ingenuidad de tejer un nido.

Que no se muera la pasión del día

ni se fundan las sombras

en la única noche que calla las voces.

Nadie puede silenciar los versos de amor

que brotan, cuando la antorcha del deseo

deja un cuerpo temblando.


© Gabriela Delgado

3 comentarios:

diana poblet dijo...

Lily, gracias por ingresar con esta pintura fantástica, un trabajo que excede lo artístico y parece hablarnos y evadirse de su naturaleza de modo surrealista para llegar hasta nosotros.
Muy bello Muente,
ahí va mi abrazo,
d.

diana poblet dijo...

Gabriela un poema delicado para rescatar la palabra, a fuego lento retenerla, liberarla en ese momento poético adonde se espantaron todos los silencios.
abrazo,
d.

Pere Bessó dijo...

"...cuando la antorcha del deseo
deja un cuerpo temblando."

Bello final climático de poema. Y deliciosa paradoja erótica, pues que un cuerpo, sí, tiemble de deseo, a condición que la antorcha sólo sea en su mismiedad metafórica...