
Haití, 2010
Desde las almenas
de atalayas en ruinas
Dioses mutilados divisan
escombros de humanidad
deambulando enajenada
por las vías del espanto.
Despojos andantes
Sin palabras que los nombren
vagan sus miradas en la ausencia
Sólo los cadáveres
abren sus manos descarnadas
mendigando respeto
Oferta en pantalla
de los traficantes de tragedias
Sobre las alas de los cuervos
los fabricantes de esclavos
con la furia salvaje de su codicia
acechan paraísos arrasados.
En los umbrales de sus templos
celebran el triunfo con la Muerte.
Ella danza al son de taínos tambores
cuando la Tierra abre su boca y traga
la gema de las Antillas.
Marta Goddio